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¿Tienen un futuro los relojes inteligentes?

Si bien no se trata de una idea nueva y a pesar de que existen productos que datan de más de una década en el pasado, 2013 puede considerarse el año en el que el negocio de los Smartwatches (relojes inteligentes) está dando sus primeros pasos. Esta nueva industria, la cual todavía no queda claro si representa algún atractivo para los consumidores, se ha convertido en objeto de una feroz competencia entre los mayores fabricantes de dispositivos tecnológicos, algunas de las cuales ya lanzaron sus propias versiones al mercado, y en un área de gran interés para las firmas de investigación de mercado las cuales aventuran sus pronósticos para el futuro.

Durante varios meses la prensa especuló con que Apple sería la primera de las grandes marcas en llevar un reloj de estas características al mercado. Sin embargo, para sorpresa de muchos, ese anuncio no se produjo y, en cambio, fue Samsung – su mayor rival – la empresa que lanzó el Galaxy Gear, su primer reloj inteligente. Sony, por su parte, lanzó su propio reloj; así como también lo hizo la marca de indumentaria deportiva Adidas, cuyo dispositivo se encuentra orientado a amantes del deporte.

Si bien son, en si mismos, innovadores, por el momento todos estos productos cuentan con carencias tales como la corta duración de su batería y dimensiones significativamente superiores a las de los relojes convencionales de pulsera. Por otra parte, gracias al tamaño de su pantalla, estos primeros Smartwatches resultan complementarios al celular, permitiendo que los usuarios reciban mensajes en sus muñecas, manejen la reproducción de música y utilicen unas pocas aplicaciones. Sin embargo, el dispositivo por si solo no es capaz de realizar muchas de estas funciones y se convierte en un reloj convencional. Es por esto que las proyecciones de mercado de Smartwatches estiman que se superarán las 100 millones de ventas al año recién hacia 2017, una cifra que los teléfonos inteligentes alcanzaron en 2007, el año en que la categoría fue popularizada con el lanzamiento del primer iPhone.

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A pesar de su menor proyección en comparación con los Smartphones, de acuerdo con la consultora Forrester, los relojes inteligentes se destacan por encima de otros dispositivos como los anteojos inteligentes, como los aún no disponibles para el público masivo Google Glass, por demostrar mayor aceptación entre sus potenciales consumidores. Esto coloca a estos Smartwatches a la vanguardia de la categoría wearable, es decir, tecnología que que se lleva como parte de la vestimenta, una categoría que, de acuerdo con la firma Juniper Research hoy representa un un mercado de  unos 1.500 millones de dólares anuales, pero que trepará hasta alcanzar los 19.000 millones hacia 2018. 

Este crecimiento estará dado por la mayor disponibilidad de dispositivos, así como por mejoras sustanciales en la tecnología de anteojos, relojes y prendas de todo tipo, los cuales hoy todavía se encuentran en pañales y necesitan crear un hábito entre los consumidores antes de lograr aceptación masiva; algo que solo ocurrirá una vez que marcas con una gran fuerza innovadora capaces de imponer tendencias, como es el caso Apple y – en menor medida – Google, se sumerjan de fondo en este mercado.

Es difícil estimar en qué momento la compañía fundada por Steve Jobs finalmente lanzará su propio iWatch, si es que finalmente lo hace, o si Google se volcará hacia este mercado directamente, o si sólo seguirá participando a través de su sistema operativo Android, con el cual operan los relojes de Samsung. Sin embargo, de acuerdo con el diario británico The Guardian, la compañía de Mountain View ya se encuentra totalmente abocada al desarrollo de su propio dispositivo el cual, de acuerdo con sus fuentes, cambiará radicalmente el concepto desarrollado por otras marcas las cuales, como ya hemos visto, replican información disponible en el celular en la muñeca. El reloj de Google, cuyo nombre clave sería “Gem” planea integrarse completamente con Google Now, y ofrecer todo tipo de información útil y personalizada para el usuario. De esta forma el dispositivo, por ejemplo, aprenderá las rutinas de su dueño y le indicará, por ejemplo, el tiempo de viaje al trabajo, posibles demoras en la agenda por culpa del tránsito, el estado del tiempo y, en caso de encontrarse de viaje, donde se encuentran los lugares de interés, buenos restaurantes para comer y otros datos, entre otras funciones.

Más allá de la manera en la que evolucionen estos dispositivos, es de suponer que los próximos años la tecnología comenzará a estar presente en un número de dispositivos cada vez más amplios y diversos, creando nuevos mercados y terminando con una década marcada por la convergencia de todas las funciones en un solo aparato: el teléfono celular.

 

 

Foto: Janitors

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