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El caso de James Foley y los límites en las redes sociales

El video del asesinato del periodista James Foley, de 40 años, y su difusión en las redes sociales, nos hace volver a reflexionar acerca de los límites del periodismo y su repercusión en las redes sociales. Mientras la mayoría de los medios se esfuerzan por no difundir las imágenes de la ejecución en manos del Estado Islámico, muchos otros medios se hicieron eco de las imágenes morbosas.

Estados Unidos confirmó oficialmente la veracidad del macabro vídeo en que se muestra como el estadounidense es decapitado a cuchillo en una muerte grabada fríamente y subida a YouTube.

Foley informó del levantamiento contra Bachar el Asad para la web estadounidense Global Post y la agencia France Presse, entre otros medios. Luego fue secuestrado el 22 de noviembre de 2012 en el norte de Siria, cerca de la ciudad de Taftanaz. En respuesta a la ofensiva estadounidense de hace tres semanas en el norte de Irak, en la que bombardearon posiciones estratégicas del IS para evitar su avance, los yihadistas ejecutaron a Jim Foley. “De tu próximo paso depende la vida de Sotloff“, aseguró el presunto verdugo de Foley al presidente de EEUU, Barack Obama. Aparte de Steven Sotloff, el estadounidense de 31 años, que desapareció el año pasado en Siria, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) recordó que otros dos periodistas extranjeros siguen secuestrados en Siria, mientras que no hay noticias de otros cuatro.

Varios interrogantes surgieron sobre la base del lugar en el que se llevó a cabo el asesinato. Si bien en el video no hay una gran cantidad de información, es posible extraer datos importantes a partir de las imágenes. Eliot Higgins, fundador del sitio Bellingcats que se dedica a la investigación mediática y al análisis armamentista de la guerra siria, reveló que el sitio habría sido al sur de Raqqa, en la parte centro-norte de Siria, de acuerdo con varias evidencias que se detallan en una serie de fotografías.

Hace tiempo se estaba llevando una campaña para localizar y rescatar al periodista, mediante las redes sociales. Uno de los medios fue la fan page Free James Foley, sin embargo hoy en día se informa que “Esta página fue iniciada por amigos y familiares de James Foley en 2012, para asegurar el apoyo a su liberación. Ahora queda abierto en su memoria. R.I.P.”. Al igual que la página de facebook, la cuenta de twitter sigue funcionando. Todo esta centrado desde la página web donde difunden el hashtag #RememberingJim y se puede visitar el sitio donde se centralizan todos los mensajes.

Los recordatorios no son todos tan bonitos como la página en su honor, sino que se sigue publicando las imágenes de devastador asesinato. Varias redes sociales han tratado de detener su propagación. Tanto Twitter como YouTube cancelaron cuentas de quienes compartían las imágenes. Pero estos intentos no han logrado detener por completo la divulgación de las imágenes, en fotografías o en video, que vuelven a ser accesibles y compartibles cada vez que un nuevo usuario las cuelga.

Esto se debe a dos motivos principalmente, por un lado a la enorme cantidad de información que se produce y al gran número de redes sociales disponibles. Si Twitter, YouTube y Facebook retiran un contenido quedan aún cientos de plataformas más pequeñas que están interconectadas entre sí y que lo pueden mantener.

Pero debido a que la publicación y la bajada de la misma depende en un gran porcentaje de los usuarios, ya que deben denunciar los contenidos. Ya que con las políticas específicas de cada red sobre qué es y qué no es aceptable en sus páginas, no es suficiente.

Por este motivo, el punto más importante de la cuestión no es la noticia, sino como es tratada. Porque no podemos confiar en la explotación que los terroristas están haciendo de la tecnología en para difundir su ideología. Pero si podemos discutir acerca de las cuestiones éticas que entran en juego sobre dónde están los límites de la privacidad y dónde empiezan los de la libertad de prensa y de libre circulación de información.

Nunca se podrá regular las acciones de los usuarios, si primero no se debate en las  grandes redes sociales como YouTube, Twitter o Facebook la necesidad de supervisar de forma más exhaustiva los contenidos de sus páginas.

Funte: Free James Foley

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