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Hong Kong: la traición china y el abandono británico

Hong Kong ha vuelto a la aparente normalidad, después de que pasaron por ella miles de manifestantes, con el fin de reivindicar reformas democráticas en el sistema de elección del gobernador. La ciudad solía ser una antigua colonia británica, ahora se encuentra bajo soberanía China.

Las elecciones son en 2017 pero a fines del mes pasado el gobierno de China emitió una resolución que limita quién puede presentarse como candidato. Los manifestantes exigen que se elimine el filtro que representa el Comité Electoral, quienes deben aprobar a los candidatos que quieran presentarse a las elecciones a gobernador. Se denunció que el Comité supone una merma democrática y consideran que los candidatos que aprueben serán fieles al Gobierno central chino.

Los principales organizadores de las manifestaciones han sido los activistas prodemocráticos del grupo Occupy Central with Love and Peace (Ocupa el Centro con Paz y Amor), conocido como Occupy Central. La agrupación tuvo su nacimiento durante las protestas mundiales del 15 de octubre de 2011, predispuesta por la Primavera Árabe, las protestas griegas y el 15-M español. La persona que inició la campaña fue un Profesor de Derecho de la Universidad de Hong Kong, llamado Benny Tai Yiu-ting. A él se unió Chan Kin-man, profesor de sociología y Chu Yiu-ming, un ministro de la iglesia.

Los estudiantes universitarios convocaron sus propias manifestaciones prodemocráticas el 22 de septiembre, las cuales fueron seguidas por los estudiantes de secundaria. El viernes los estudiantes marcharon hasta la sede del gobierno de Hong Kong, lo que provocó más tensión y que Occupy Central se sumara.

Occupy Central había convocado una campaña de desobediencia civil no violenta a partir del 1ro de octubre, pero adelantó la protesta para secundar las movilizaciones de las organizaciones estudiantiles.

Actualmente las calles del centro siguen cortadas al tráfico por los pocos manifestantes que siguen presentándose. Pero las escuelas reabrieron y los funcionarios regresaron a sus puestos.

 

DE LAS CALLES A LAS REDES

El hashtag #UmbrellaRevolution es lo más mencionado durante los acontecimientos, junto a Hong Kong, con casi 2 millones de menciones. Y mundialmente se generaron los hashtags #HongKongDemocracy y #OccupyHK, con más de 65 mil menciones en el servicio de microblogging. El nombre de “Umbrella Revolution” fue usado en Twitter el 26 de septiembre para describir el gran número de manifestantes que llevaron paraguas a las calles.

El símbolo surgió por necesidad, tanto por el tiempo, como una forma de defensa contra las tácticas policiales, para defenderse de los gases policiales, y luego pasó a ser ampliamente utilizado en los medios internacionales.

Pero Occupy Central, la Federación de Estudiantes y académicos, negaron el nombre dadas las connotaciones violentas y la preocupación en cuanto a cómo sería percibido por las autoridades chinas. Destacaron que el movimiento no era una revolución de color, sino una demanda de elecciones libres y justas.

Uno de los tweets más populares fue: “This picture is pretty badass #UmbrellaRevolution #HongKong pic.twitter.com/4dz5BSNmyb”. La imagen muestra la frase: “They can’t kill us all”.

Pekín tiene prohibido Instagram después de que la red distribuyera más de 9.000 fotos sobre los enfrentamientos con la policía. Plataformas como Twitter, Facebook, Youtube o Google llevan años bajo severas restricciones o un total bloqueo por parte de los censores chinos desde 2009, que ahora se ha extendido a Weibo o el buscador Baidu.

¿CONTINUARÁ?

Los principales actores en contra a las protestas son las autoridades en Pekín y los funcionarios en Hong Kong.

En agosto, Pekín presentó su propuesta de reforma electoral. Aunque introduce el sufragio universal, niega la posibilidad de que los ciudadanos puedan nombrar candidatos.

El Partido Comunista Chino no quiere que se cuestione su autoridad sobre Hong Kong ni que se extiendan estas protestas prodemocráticas a otros puntos del país.

Los manifestantes, que ya llevan a cabo su noveno día de protestas, reclaman una reforma que permita unas elecciones completamente libres a partir de 2017.

En julio 500 mil personas participaron de una manifestación donde hubo más de 500 detenidos. La marcha se produjo tras un referéndum a través de Internet organizado por Occupy Central, en el que participaron más de 765.000 personas a pesar de las restricciones, una cifra muy importante, teniendo en cuenta que en la región viven más 7 millones de personas.

Las protestas tienen un rol importante, pero incluso Occupy Central admite que es muy poco probable que influyan en el gobierno central de China. Sin embargo, los números imponen una necesidad y parece ser momento de dar comienzo a una nueva etapa de diálogo con el Gobierno.

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