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Cumbre de Panamá: EEUU y Cuba estrecharon sus manos tras 50 años de guerra diplomática

Un dicho popular afirma que la realidad depende del cristal con el que se la mire. Esto parece ser cierto, especialmente, al hablar de política internacional. Un juego de interpretaciones se abrió el 11 y el 12 de abril en Panamá, durante la VII Cumbre de las Américas.

El lema del encuentro fue “Prosperidad con Equidad: el desafío de la cooperación en las Américas”. No obstante, la agenda en realidad giró entorno a un hecho histórico: el primer encuentro entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, luego de 50 años de alejamiento entre Estados Unidos y Cuba.

Esta fue la primera vez que la isla participó de la reunión que se celebra desde 1994.

La situación cubana

Cuando le concedieron a Castro los ocho minutos reglamentarios para tomar la palabra, bromeó al respecto: “Como me deben seis cumbres que me excluyeron, 6 por 8, 48 minutos me tocaría hablar”. Y, efectivamente, sobrepasó el límite de tiempo, sin llegar a los niveles de su legendario hermano y predecesor, Fidel Castro.

El último acercamiento entre EE.UU. y Cuba se dio en diciembre del año pasado, cuando Obama anunció la moderación del bloqueo que ya lleva 55 años. Esta declaración le dio a una parte de la población cubana la esperanza de la libertad.

Tal es el caso de la bloggera  Yoani Sánchez, que pudo asistir a la cumbre y cuyo portal de noticias, 14ymedio, ha sido boicoteado en Cuba. Como es habitual en ella, en Twitter habló a favor de la libertad de  expresión sin censura y en contra del doble discurso de Castro (Sánchez tiene más de 600.000 seguidores en esta red social).

Venezuela, cada vez más aislada

El segundo eje que monopolizó la atención en estas jornadas fue Venezuela. Nicolás Maduro viajó con la intención de conseguir apoyo para enfrentar a EE.UU. por la negativa de este país a darle visas a funcionarios acusados de violar Derechos Humanos durante protestas. La propuesta se descartó y, de hecho, fue uno de los motivos por los que no se firmó la declaración final de la cumbre. Además, 26 ex-presidentes de Latinoamérica y España suscribieron un documento en el que se cuestionaba el encarcelamiento de líderes de la oposición venezolana.

La imagen de Maduro está muy deteriorada y fue recibido en Panamá con un cacerolazo. Si tomamos en cuenta, por ejemplo, la cantidad de reproducciones de su discurso en Youtube, queda muy abajo de las del discurso de Obama y de hasta una pelea entre castristas y anticastristas en el contexto de la cumbre.

No obstante, los diarios en ese país sólo tuvieron titulares elogiosos, como el de “El Universal”: “Líderes latinoamericanos apoyaron a Venezuela en Cumbre de las Américas”. Además, los tuiteros venezolanos organizaron un “tuitazo” para apoyar a Maduro con el hashtag #VictoriaEnPanamá: consiguieron 321.627 tweets, contra 278.691 que llevaban la etiqueta oficial #CumbrePanamá.

A esta situación se suma que otros países latinoamericanos se reunieron en privado con Obama temiendo un futuro colapso de la disponibilidad energética venezolana. Muchos analistas se sorprendieron porque, más allá de las críticas superficiales, no se trató el tema en profundidad, como tampoco las graves situaciones que están viviendo Ecuador, Nicaragua o Argentina.

El antiimperialismo, presente

Por su parte el presidente de Ecuador, Rafael Correa, habló en contra de la prensa latinoamericana manejada por la élite (“es mala, muy mala”, dijo) y cuestionó directamente a Obama por las medidas tomadas contra Venezuela. El estadounidense no tardó en contestar que la libertad de expresión también implica no encarcelar a los opositores e ironizó sobre la distinción entre “prensa buena” y “prensa mala”.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner también se dirigió a Obama: le criticó tanto su falta de interés por la Historia, su actitud ante Cuba y Venezuela, como también el tema del consumo de drogas y el lavado de dinero del narcotráfico en el país del norte.

Como ya es tradición, en paralelo se realizó la Cumbre de los Pueblos, en la que se convocó a actores sociales generalmente relegados: comunidades indígenas, jóvenes estudiantes, sindicatos, agrupaciones feministas. Se cuestionó firmemente la intervención de EE.UU. en la región y se pidió justicia por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Visita especial

Un participante extragubernamental de la cumbre fue Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, que estaba invitado a un foro empresarial. Perseguido por la prensa (y por mandatarios que querían una selfie con él, como Enrique Peña Nieto), se confundió y entró a un salón en donde estaban reunidos los presidentes Juan Carlos Varela (Panamá) y Danilo Medina (República Dominicana).

Al parecer, en ámbitos de discusión como éste, la retórica de la política le gana al accionar concreto de los representantes. Quien espere cambios reales surgidos de estas reuniones puede terminar tan confundido como Zuckerberg.

 

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