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Crisis en Grecia: dos modelos de país, dos modelos de Europa

La situación política y económica de Grecia es una de las más complicadas de toda la Unión Europea. Sus gobernantes están en el cargo desde enero de 2015: el presidente Prokopis Pavlopoulos pertenece al partido conservador Nueva Democracia y el primer ministro Alexis Tsipras, a la Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA). En tan poco tiempo, ya tienen que afrontar una importante crisis económica, que implicó un “corralito” bancario y, en los últimos días, aceptar medidas drásticas para afrontar la deuda externa.

El interés de la comunidad internacional por el tema es grande y esto se deja ver, por ejemplo, en las redes sociales. Solamente en Twitter, la palabra “Greece” fue utilizada 3.583 millones de veces en el último mes. Las búsquedas en Google también tuvieron un importante aumento en este período. En Youtube, los videos más vistos sobre el tema intentan explicar los orígenes de esta crisis (como Why Does Greece Have So Much Debt?, con 357.666 visualizaciones).

¿Cuánto debe Grecia? Se estima que 312.000 millones de euros. Al Fondo Monetario Internacional (FMI) le debe el 8% de esa cifra (debería pagarlos antes de 2025). Al Banco Central Europeo (BCE) y a los bancos centrales nacionales de los países de la Eurozona les debe 23.000 millones de euros (por acuerdos previos, tendrá que abonarlos en los próximos 5 años). Al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) le corresponde cerca del 41% de la deuda, que puede cancelar hasta 2055 (al país al que más le pidió fue Alemania). También tiene deudas bilaterales con los países europeos (nuevamente Alemania es su principal acreedor). Un 20% del total provienen de préstamos de bancos privados y otros fondos de inversiones.

El #Greferendum: votar por un modelo de país

El 29 de junio, el primer ministro decretó feriado bancario hasta el 7 de julio y las extracciones de dinero fueron limitadas: de este modo, Grecia quedó encerrada en un “corralito” al estilo argentino del 2001 o ecuatoriano en 1999.  El 30 de junio, el país entró en default con el FMI, al no pagarle un vencimiento de 1.600 millones de euros.

Este es el escenario en el que Tsipras propone un referéndum para que los griegos elijan si aceptaban las duras condiciones que les imponían los acreedores y una vida de austeridad, o buscaban un nuevo trato para sacar al país adelante. El 5 de julio, el resultado fue contundente, a pesar de las recomendaciones de la UE: el “no” ganó con el 61,31% de los votos.

Los partidarios del “no” utilizaron su equivalente en griego “oxi” para invadir las redes sociales. El hashtag #Oxi se tuiteó más de medio millón de veces, al igual que #Greferendum. En España, una equivocación colectiva hizo que se impusiera como trending topic la palabra #Grefenderum (hubo casi 300 mil tuits)  Otro hashtag muy usado en este último mes fue #Grexit, ya que corrían especulaciones sobre la salida de Grecia de la Eurozona: más de 600 mil tuits lo incluyeron.

El “rescate” de Europa

Después del inusual referéndum (la última vez que se realizó una consulta popular fue hace 41 años), llegaron las negociaciones. Y, finalmente, Tsipras tuvo que ceder ante los pedidos de la Troika (es decir, la Comisión Europea, el BCE y el FMI). Algunos de ellos son: realizar más privatizaciones, congelar las jubilaciones hasta 2021, aumentar la edad de jubilación hasta 67 años, modificar las condiciones laborales, entre otras. A cambio de esto, le ofrecieron a Grecia un rescate de 50.000 millones de euros, que se repartirán en tres años.

Como las condiciones que aceptó el primer ministro son muy similares a las que llevaron al #Greferendum, recibió críticas tanto de la población como de su partido de izquierda, SYRIZA. Sin embargo, él sostiene que consiguió un mejor acuerdo y que éste implica la llegada de inversiones millonarias a Grecia, lo que será positivo a largo plazo.

Sin embargo, gran parte de los europeos consideró que las medidas tomadas por la UE, en especial Alemania, fueron totalmente injustas. De hecho, se llegó a hablar en las redes sociales de un golpe contra Grecia: el hashtag #ThisIsACoup (“esto es un golpe”) fue utilizado 454 mil veces en el último mes. El hashtag contrario, #ThisIsNotACoup (“esto no es un golpe”) no alcanzó los dos mil tuits. También surgieron memes que se volvieron virales, como una foto retocada en la que pusieron la cara de Tsipras en el cuerpo de un mendigo.

En Facebook, fue una imagen en particular la que conmovió a todos: la foto de Giorgos Chatzifotiadis, un jubilado de 77 años que lloraba en la puerta de un banco por no poder cobrar su pensión. En Estados Unidos, el empresario James Koufos lo reconoció porque era amigo de su padre y, usando sus contactos virtuales, pudo dar con él para ayudarlo. Más allá de las críticas y el humor, las redes sociales también sirvieron para brindar un poco de solidaridad: una actitud que necesita Grecia de sus países vecinos.

 

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